Al Trabant, automóvil económico e indestructible, se le conoce como “la maravilla de dos tiempos del Este”. Fabricado con algodón y resina debido al embargo de acero, este vehículo fue la posesión más preciada en la Alemania Oriental durante más de tres décadas. La desaparición del muro supuso la caída en desgracia del Trabi, aunque, gracias al público juvenil y a los creativos publicitarios, pronto se convirtió en un símbolo de cambio y un automóvil de culto.